Detrás de su amigable apariencia hay un astuto y recursivo animal que no se vara cuando de buscar alimento se trata. Si este abunda escoge sólo mejor, pero si escasea, no tiene problema en aventurarse a recorrer grandes distancias hasta encontrar el menú que saciará su hambre. Le encantan los roedores, los cangrejos, las ranas, los reptiles, las aves, las tortugas e incluso los insectos; pero si encuentra huevos, semillas o una que otra fruta silvestre, no dudará en hacerlo parte del almuerzo.