Es un verdadero tractor de la selva, el cuerpo macizo y compacto, la cabeza y cuello fuertes y robustos son sus mejores herramientas para abrir caminos a través del impenetrable follaje de las selvas tropicales. Los caminos que abre son aprovechados por muchos otros animales para desplazarse en busca de agua y alimento. A diferencia de los tractores mecánicos, los senderos de la danta vuelven a cerrarse en las semanas siguientes sin afectar el equilibrio del lugar.