Esta cigueña de América impone respeto no sólo por su extraordinario tamaño sino por el largo, pesado y oscuro pico que usa con habilidad para muchas labores: como arma de defenza personal, como lanza para capturar peces y crustáceos, como pinza para atrapar ranas y serpientes, o como herramienta de construcción para elaborar sus nidos gigantescos en las copas de árboles y palmas. Y como no emite sonidos ni cantos, usa su pico también para comunicarse a través fuertes golpeteos y castañeos.