Algunos insensatos insisten en comerciar ilegalmente con la fauna silvestre, creando grandes problemas en el equilibrio vital del planeta. La pitón es una de las más codiciadas. El necio que la compra sólo se da cuenta de su error cuando esta belleza natural no para de crecer, demanda más alimento y se convierte en un riesgo. Decide entonces abandonarla, sin percatarse que además de ser cómplice de un negocio ilegal, pone en riesgo la fauna local, que no tiene cómo enfrentar al depredador desconocido.